Si Dios existiera habría que matarlo. De terremotos y de obispos.

Si Dios existiera habría que matarlo. De terremotos y de obispos.

Querido lector,

estos días no he sido ajeno a los medios de comunicación de masas (cada vez me gusta más eso de masas), y por tanto me he enterado de la tragedia de Haití. Sobre ese tema, poco hay que decir, ¿verdad?.

Que vive uno pensando en que no le llega el sueldo a final de mes, que le ha salido una hemorroide, que no sabe qué hace esa persona en su cama…y de repente, la Naturaleza se revuelve y manda a tomar por el culo nuestro minúsculo mundo de banalidades dejando tras de sí decenas, si no centenas de miles de muertos.

Poco se puede decir. Igual que ellos, dentro de nada usted también estará muerto. Quizás mañana, quizás el año que viene, quizás dentro de 40 años…tampoco hay tanta diferencia. A mí sólo me quedan ganas de guardar silencio.

Sin embargo, es de sobra conocido que las grandes tragedias que conmocionan a las masas, sobre todo si les hacen reavivar algún temor específico, son el caldo de cultivo idóneo para captar fieles a una causa (ya sea un partido político, una iglesia, una secta, un bingo, o una casa de putas…).

En esto andaba pensando ayer, y ya me estaba extrañando de no ver a algún predicador, sanador espiritual, político o simplemente cualquier gilipollas intentando sacar tajada de la muerte de tanta gente…y hoy, me levanto con mis preocupaciones en la cabeza, el café, el cigarrito, el momento K, abro el 20 minutos y…

…¡Eureka!

El nuevo obispo de San Sebastián compara la tragedia de Haití con los males espirituales de la sociedad española.

Nacho, campeón, tienes unos güevos más grandes que los del caballo de Santiago.

El otro que sale en el artículo de 20 minutos es el tal Pat Robertson. Que primero es subnormal, y después telepredicador evangelista. La responsabilidad de lo que ha pasado en Haití recae en los propios haitianos, por haber firmado un supuesto pacto con el diablo al independizarse de Francia. ¿No es rencoroso ni nada ese Dios que es todo Amor, eh?.

Al Dios omnipotente. Por dejarnos en el mundo en pelotas, haciéndonos preguntas que nunca encuentran respuestas. Por permitir que gente como vosotros se arroguen su nombre para soltar una crueldad detrás de otra. Por omisión del deber de socorro siempre en los mismos lugares. Por autorizar el sufrimiento sin sentido. Por toleraros. Por posibilitaros.

Por todo esto, al Dios omnipotente, en el caso de que existiera…habría que matarlo.

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Foto: sergisblog

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