España para los españoles

España para los españoles

Estimado  lector, compatriota del alma,

estos días atrás, sin poder evitarlo, me he visto envuelto en alguna que otra discusión sobre la Iniciativa Legislativa Popular sobre la prohibición de los toros en Cataluña (o Catalunya, como usted quiera, que como diría el gran Pepe Rubianes a mí estas cosas me sudan la polla por delante y por detrás).

Como ya se imaginará, intuitivo lector, en ningún caso la discusión se dirigió al hecho de si es conveniente o no prohibir una manifestación pública y festiva de la crueldad humana. A lo sumo, los intelectuales del grupo con los que me tocó discutir acertaron a balbucear el tan manido argumento de que el toreo es un arte.

El garrote vil, tan específicamente español, también era un arte. Una técnica. Y también habría mejores y peores maestros en ella.

El quid de la cuestión es que son los catalanes quienes propugnan la prohibición, y en el resto de España, incluyendo a algunos amigos, esto se ha visto por lo general como una ataque a la españolidad. Como no quieren ser españoles rechazan las tradiciones españolas.

Supongo que esto quiere decir, en la misma dirección y en sentido inverso, que es español aquél que sigue las tradiciones españolas. Y son las que son, porque las tradiciones españolas no son susceptibles de variar ni hay ninguna que se deje en el olvido. España es España desde tiempos inmemoriales y al que no le guste que se exilie.

Es increíble lo que el concepto de nación puede hacer en favor de una industria. Cuando el toreo ya se ve mayoritariamente como una forma más del maltrato animal, como una fiesta que produce más asco que excitación en el resto del mundo, un espectáculo absurdo que recibe palos por todos los lados…el nacionalismo acude a su rescate.

Es sencillo comprender que si uno es un empresario del mundo del toro, o tiene amigos que lo son, trate de defender lo indefendible en pos del dinero. Lo que no entiendo, confundido lector, es que usted, que nunca ha ido a los toros ni le interesan, esté defendiendo hoy la vigencia de la fiesta nacional como una seña de identidad de la nación española.

¿Si nos dan asco los toros es porque no queremos ser españoles? Por lo que a mí respecta se pueden quedar ustedes con España, arrogarse la exclusiva del maltrato animal, y hacerse llamar españoles de pura cepa. Supongo que somos muchos aquellos que tenemos que revisar el pasaporte.

Eso sí, le recomiendo que puestos a defender gilipolleces busque alguna que vaya en su propio provecho, y no que sólo sirva para hacer el caldo gordo a unos señores que explotan el sentimiento nacionalista español para mantener a flote su empresa.

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Foto: Jule Berlin

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