Retórica, vanidad, crucifijos.

Retórica, vanidad, crucifijos.

Influenciable lector,

hace unos días alguien cercano me ha dicho que tengo cierta habilidad en esto de torcer el lenguaje para mostrar cualquier acontecimiento o idea como próximo a mis intereses. El arte de la retórica, le dicen los más pedantes. Arrimar el ascua a su sardina, afirma el refranero. Arrimar la cebolleta, lo llaman los más jovenzuelos.

Y oiga, que uno aunque no se depile ni se haga la permanente…pues también tiene su vanidad, y ya me lo estaba empezando a creer…

…hasta que he oído hablar a Elías Yanes, arzobispo emérito de Zaragoza, sobre la retirada de los crucifijos en las escuelas públicas. Me queda mucho amigos, pero mucho que aprender en esto de arrimar la cebolleta a mis intereses. Ahí van un par de perlas para quien quiera progresar…

“Los crucifijos tienen un valor cultural y un valor educativo, y estos valores justifican su presencia en la escuela, en el ámbito escolar”.

Eli majo, no dudo de tu maestría pero…las instrucciones de uso de las cajas de condones, y los botes de penes en formol también tienen un evidente valor educativo…pero ningún profesor los cuelga encima del encerado, ¿o sí?.

“El artículo 27 de la Constitución reconoce el derecho de los padres a exigir que se imparta una educación a sus hijos que sea conforme a sus conciencias”.

Aquí Elías, te reconozco que has subido el nivel. Lo mismo hasta tardo cuatro líneas en encontrarle la gracia, picarón. Arguyes un derecho de todos para apoyar lo que para vosotros es una obligación, no está mal. Lo mismo alguien se cree que los crucifijos han estado hasta ahora en las escuelas porque lo quisieron los padres, y no porque fuisteis la fiel moral de un franquismo agradecido. Eres un cachondo mental. Un fiera.

Ten por seguro que seguiré tus próximas intervenciones, porque soy consciente de que para escribir bien hay que leer a los buenos escritores, que para cocinar bien hay que escoger bien las recetas, y en fin…para tomar el pelo a la gente y reírse un rato…es imprescindible fijarse en quien lleva haciéndolo tantos y tantos siglos.

Aunque sí, todo es relativo y como diría Ramón de Campoamor:

ninopesebreEn este mundo traidor
nada es verdad ni es mentira,
todo se ve del color
del mocoso que te excita.

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Foto: jcorrius

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