La pulsera del equilibrio (mental no)

Estimado lector,

esta mañana estuve instalando el WordPress en el hosting que contraté ayer por la mañana. Y lo asocié al dominio “diariodeunesceptico.com” que compré ayer por la tarde.

Sin haber planeado ni trabajado nada previamente, pocas horas después la vida ya me ha dado material para empezar a escribir. El mundo es maravilloso. Empezaremos al ralentí, sin tirar a matar, por ser el primer día.

De la esterilidad creativa me ha sacado mi hermano, quien nada más llegar a casa de mi tía, ha preguntado muy interesadamente a mi farmacéutica prima por el precio de “las pulseras del equilibrio de esas”. Vamos a obviar la sabia respuesta de mi prima, que no por sabia deja de ser malsonante.

La citada pulsera del equilibrio (power balance) cuesta alrededor de unos 40 euros, es de silicona en la mayoría de los casos, se vende a deportistas prometiendo mayor flexibilidad, fuerza, resistencia, capacidad de recuperación y equilibrio en la práctica deportiva; y si puede hacer eso, algo bueno ha de ofrecer a quien, como mi hermano, se pasa todo el día sentado en la oficina.

Tales poderes cuasimilagrosos, ante los que el entrenamiento duro, la dieta y la constancia no pueden competir, pueden comprarse también en forma de pegatina (para llevar en el reverso del reloj) o de cómodo y bonito colgante.

Con tal de que usted lleve encima el disco hológrafico de Mylar (una pequeña chapita) y pague los 40 euros de marras…como si se lo mete en el culo o se lo implementa en un piercing en la ceja, en la nariz…o donde sea.  Este material evitará los daños de la electricidad estática, y restaurará el equilibrio eléctrico del cuerpo, permitiendo el libre intercambio de iones positivos y negativos, gracias a lo cual usted disfrutará, qué digo disfrutará, gozará, se extasiará con sus nuevas capacidades.

Quizás si para mejorar el equilibrio, potencia, fuerza o flexibilidad se debiera primordialmente eliminar la acumulación de electricidad estática en el cuerpo, los deportistas de élite hace años que arrastrarían por el suelo unos latiguillos de goma, o unas cadenitas metálicas colgadas del culo a tal efecto.

Pero no seamos tan incrédulos. Tal vez funcione. Quizás sea capaz de mejorar todo el circuito eléctrico de nuestro organismo, y tengamos mejores orgasmos, ideas más brillantes, pensamientos más puros…Quizás incluso, lo suban de precio.

Probablemente, también, no sirva para nada.

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